viernes, 20 de mayo de 2016

Sospecho que hay huecos que se llenan solos, otros que se cierran sin nada y otros que el empeño consiguió llenarlos.
El querer es poder, es una frase un tanto lapidaria dependiendo en que momento la tengas en tu vida.
En mi caso me tiene más hacia abajo que hacia arriba, usualmente.
Creo que no es este el momento ni el cielo donde ser insconciente con lo que llevamos dentro, con lo que el mundo nos pone delante.
Mi manía y gran virtud que no ser transigente con lo que no me convence, con lo que duele, con lo que no te hace palpitar; hace que muchas veces este contra la ola más que tranquilamente con la corriente.
Año a año tengo el corazón más asquerosamente sabio, más terco y más libre de amar lo que me venga en gana.
He descubierto maneras nuevas de amar, y me he dado cuenta que las demás son sutilmente una tormenta de verano.
Quisiera ser idiota como dice la canción, como te dice día a día el mundo, y lo triste es que te convences de que eres vulgarmente un nulo en el cielo, una estrella al borde del apagón.
Tengo motivos para recordarme de que sigue la luz, que sigue la virtud en algo que aún no ves ... y estoy enamorada de tu infierno.

lunes, 27 de abril de 2015

Autolimítate a no limitarte

Pon los límites donde quieres, frena el tren cuando necesites y no cuando el mundo te obligue y, por supuesto, marca los paréntesis que necesites.
En principio y el final lo marcas tú, es liberante saberlo, pero más es concienciarte de que realmente tienes más control del que te permites.
Soy una persona que necesita tener las situaciones bajo control pero no me permito de alguna manera controlar mi descontrol, otra de mis mil contradicciones. Supongo que esto sucede más de lo que puedo imaginarme y que realmente la libertad es mucho más y más honda que lo que algunos insinúan.
Pensando un momento, solo un momento, cuantas veces has dejado pasar segundos especiales por alguien, o algo que hacía que te retuvieras de una manera justificablemente injusta. Nuestros límites son justificablemente injustos, esas cuerdecitas lógicas que van ahogando poco a poco nuestro espíritu libre.
Yo, personalmente, me siento responsable directa e indirectamente de esto pero me gusta observarlo todo, por si algún día algo desencaja y lo puedo volver a recolocar, o tal vez puede que seas esa pieza que cuesta terriblemente encajar.

Siéntete orgulloso si es así, duele, pero quiero pensar que siempre la suma sale positiva al final del camino.

viernes, 24 de octubre de 2014

Espiración I

Llevo mucho tiempo con el peso demasiado grande de sentirme demasiado pequeña, demasiado invisible hasta para mí misma. Es curioso usar la palabra “demasiado” junto a tanto diminutivo, tanta pequeñez, tanta vulgaridad.
Me gustaría saber en qué momento o en qué etapa deje de sentirme a nivel, en que momento me fui condenando y me volví tan frágil.

No es necesario escribirlo en tercera persona o remitirlo a alguna voz que habla por mí misma como he hecho tantas veces, ni entre líneas, ni subrayarlo o tachones ocultos de mis sentimientos; esta vez no necesito eso, necesito ponerle voz propia a mi verdadera fragilidad.

Necesito dejar de preguntarme el fallo de que no encaje, la equivocación que siempre acaba en miedo, y mi largo etcétera de habilidades que tengo de echarme por tierra delante de cualquier ser humano.

Tras años de idas y venidas, por fin mi cabeza y mi cuerpo han decidido reventar para exigir esa nueva oportunidad que mi autodestrucción innata le negaba.
Me esta costado mucho ver cosas tan diminutas, tan básicas y tan necesarias como que equivocarse es necesario, normal y dado como derecho a todo ser humano.
En todo este proceso de recuperación, primero aprendí que pedir ayuda es necesario, segundo que es cierto que estas situaciones muestran quienes bien te quieren y quienes no lo hacen y tercero que nada merece un precio tan alto como para hundirte a ti mismo.
Sé que estoy justo en la salida de meta, que me queda muchísimo por entender, mucho por quitarme de encima y mucho que hacer mío pero al menos en mis mejores y peores momentos quiero seguir aquí.

Cueste lo que cueste, pequeño desastre, aprenderás a valorarte y retornaras el vuelo. 

                                                                                                                                          Prometido.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Retales

Cada cual tiene su gloria y aquí te delato un poquito la mía, princesa.

Si me preguntarás con que sonido me quedo, creo que respondería sin pensármelo que el de tus gemidos.
Sí, princesa, el de tus gemidos entrecortados, sin aliento y con toda tu fuerza.
Aquellos que por las madrugadas sin buscarlos te brindaba o por ejemplo aquellos mañaneros, que sin saberlo ni programarlo, terminaba mi lengua en aquellas zonas que muchas simplemente con pronunciarlas se ruborizan... Aquel pecado envuelto en nuestra piel con final feliz, si se pudiera resumir.

Si tuviera que pedirte algo es que no dejarás de sonreír pero creo que me quedaría corto; corto porque quería en realidad que no dejarás de gemirle al mundo todo eso que llevas dentro.
Todo ese orgasmo hecho mujer que eres, mi princesa. Tan furiosa, tan apunto de perder los papeles y a la vez  tan "después de la tormenta viene la calma" aunque cueste.
Eres mi tormenta y mi calma; tú sostienes mi mundo con tu valentía de darme hasta el último rayo de luz que te queda, por muy pequeña que la luz sea ese día.
El mundo es tan grande y al final siempre acabo en ti; todas mis decisiones acabaron en ti.

No lo olvides dale al mundo todo lo que vales, mi princesa.




Atentamente, tu pequeño desastre.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Hoy le escribo al Dolor, él sabe muy bien quien soy y por donde encontrarme.
Puede venir de sorpresa, de manera fiera u otras veces de manera silenciosa y lentamente hasta que no te sea fácil poder decirle adiós, este es un dolor crónico que se hace hueco en ti y cruelmente se suele dar.

A ti, querido y también odiado Dolor, me gustaría preguntarte cual es tu misión en realidad en nuestro pecho, en nuestras noches sin dormir o nuestras horas eternas con la sensación de no ser siendo.

Con lo años he pensado mucho en la frase que me dijo un amigo "no hay nada peor que sentir Vacío", tampoco es que sea muy bueno no sentir absolutamente nada de vacío aunque claro no se que es peor, sentirse un mero envoltorio de órganos andante o bomba con patas cargada de sentimientos/sensaciones/dolores apunto de explotar. Aun así yo pensaba que me daba miedo el vacío por sentirme vulnerable pero en toda la variedad de miedos que existe, eres vulnerable.

Somos vulnerables a las opciones que no vemos, a las que elegimos y no sabemos que traen o simplemente somos vulnerables a los soplos de vida que nos toca vivir.
Estamos constantemente expuestos al Dolor y a sus extremos.

No nos vamos a librar ni de la alegría ni de la tristeza, somos una amalgama de sentimientos coloreados.


Firmado: Tu pequeño desastre

sábado, 6 de septiembre de 2014

Big Crunch

Supongo que alguna vez te habrás preguntado donde queda todo lo que le das a las personas de ti mismo o sí todo lo que te queda de ellos, es proporcional a lo que les queda a ellos de ti.

A veces he tenido la sensación de sentirme arrasada por los demás, de sentir rabia de todo lo que ya no tengo o que simplemente no encuentro. Hoy por hoy, simplemente me echo de menos.
Echo de menos un poquito de aquella que pensaba que el final no era plausible porque siempre puedes intentarlo una y otra vez, de aquella que las personas no hacían tanto daño porque no había motivo para hacerlo, o un poco de esa que el qué dirán no le era tan difícil de sobrellevar.

Supongo, me supongo, que se llega a un punto que das tantas partes de ti que cuando quieres darte cuenta lo acabas viendo de una manera fea y demasiado difusa; no es que no existas o que ya no seas tú, sino que has renunciado o dejado atrás tantas cosas grandes o pequeñas que te hacían ser tu mismo que al final el “arreglo” que ibas haciendo ya no encaja, ya no cura.

Me cuesta Ver a los demás, sí con mayúscula, porque puedes mirar a una persona y hablar con ella pero llegar o que lleguen a ti es otro cantar. 
Ya no pienso en las corazas, son tan inútiles como vivir con la carga invisible de los demás pero aun así siguen siendo tan ponibles…

Esto es algo así como te tengo miedo pero acércate, es un no lo hago pero me lanzaba de cabeza, un no con un sí detrás, un silencio con una opinión tremenda detrás. En fin, esta es mi contradicción, mi manera de no ser siendo o al revés.

Creo que el problema es que ya no me encajo, que lo nuevo y lo viejo no coinciden, que lo que falta y lo que llega no se dejan espacio y toca readaptarlo o quizás sea mejor reconstruirlo de nuevo.


Firmado: Tu pequeño desastre

viernes, 15 de agosto de 2014

Metralla fantasma (I)

La auto-compasión se quedó desfasada en esta etapa de mi vida, sentir pena por mi descontrol es más penoso aún que la situación en sí misma. Más bien siento autodestrucción/construcción constante, un todo con un nada a la vez.
Vamos a poner un ejemplo sencillo: me paso la vida pintándome las uñas de mil colores, antes lo hacía por estado de ánimo porque ciertos colores me daban fuerza o suerte y ahora lo hago porque no encuentro lugar en ninguno de ellos.
No consigo localizar el momento donde activé la granada y porqué lo hice, haciendo un viaje rápido a mi historial interno no es raro verme caer y subir pero este tipo de situaciones las he catalogado como las “antes y después” y de ellas solo recuerdo una en mi vida bastante poco agradable …

Cuando sientes la necesidad imperante de huir y que alguien te retenga a la vez, sabes que algo empieza a fallar, quizás lo pequeño se está haciendo demasiado grande.


Firmado tu pequeño desastre.